lunes, 6 de marzo de 2017

Sobre la ‘derrota’ de la URSS y la revolución rusa

TEODORO NELSON 


Han pasado 100 años desde la Revolución de Octubre, que culmina la inercia revolucionaria iniciada en 1905. Fue una insurrección clásica: apoyada por las masas a través de una planificación previa, llevada a cabo por fuerzas militares, desde las ciudades al campo. Trataremos de analizar a través del marxismo los acontecimientos que darían pie al fin de la URSS, décadas más tarde, sin caer en simplismos o consignas imperialistas o mediáticas. A través de diferentes epígrafes intentaremos trazar una visión general de las principales causas que dan pie al brusco cambio en la lucha de clases tras la toma efectiva del poder por los obreros.

domingo, 19 de febrero de 2017

La lucha de clases en Podemos y la pequeña burguesía

TEODORO NELSON 



La batalla política en Podemos concluye de momento. El origen de tal enfrentamiento no se debe a la batalla de ideas o posiciones, sino a su inequívoco carácter de clase. Este enfrentamiento es a su vez una forma específica de la división de la izquierda política. 

Así, Errejón representaba a buena parte el aparato del partido puesto por su equipo, aquellos que a nivel local y central ya ocupaban cargos en la administración del Estado y que, por consiguiente, eran partidarios de asimilarse lo más rápido posible a las instituciones así como a los partidos de orden. Por otra parte, el sector de “Iglesias” representaba a los incondicionales de secretario general, de objetivos más a largo plazo.

De este modo, es la guerra por los sillones la que determina en última instancia la diferencia de ideas y por ende la división. Al verse aislado de una buena parte del aparato del partido, Iglesias adoptó una postura de “acercamiento” a las bases, aunque el programa así como la línea política sean las mismas; es un cambio de forma. Recordemos la moderación sufrida durante las elecciones por Podemos y por el propio Secretario. Proceso similar al de Pedro Sánchez, el cual no es más de “izquierdas” que Susana Díaz. Simplemente, al verse sin aliados, decide tornarse más cercano “a las masas” por el puro interés del cálculo personal.

martes, 27 de diciembre de 2016

Pulpa de carne ciega.

Caminas solo, largamente
Esperando los relojes de un tiempo oculto,
Buscando un giro de ojos ciegos
que te encuentren en la noche.

Yo seré uno contigo,
Un gran párpado cerrado,
Un ser sin sangre
Bajo la noche abierta.

Camina conmigo bajo esta ciudad que duerme,
Fúndete conmigo en el silencio,
En una hoguera sin sombra
Hasta que sólo queden las cenizas.






domingo, 11 de diciembre de 2016

La mentalidad colonial en Canarias


TEODORO NELSON
 
En Canarias, las relaciones sociales de producción se basaron, hasta hace relativamente poco, en la propiedad de la tierra. Esto significa, en primer lugar, que las relaciones productivas se presentan a menudo como relaciones personales (como explica Marx sobre las relaciones feudales en El Capital) y, en segundo lugar, que el peso y las consecuencias de las formas antiguo-regimentales aún sigue pesando en la mentalidad canaria.

A partir de los años 60, las Islas sufrirán la mayor transformación productiva de su historia. Sin embargo, existe un entrelazamiento en cuanto a las formas de apropiación y distribución de las rentas entre ambos modelos. Miles de campesinos empezaron a poblar la costa, trabajando en el sector terciario. No obstante, las relaciones sociales mantuvieron su carácter servil, con un proletariado estacionario y poco concentrado, con una mayor preeminencia de la pequeña propiedad. Este modelo también presenta en parte sus formas económicas a través de formas sociales. El pueblo canario siguió sirviendo, esta vez a las enriquecidas masas europeas, lo que refuerza la mentalidad servil y al mismo tiempo la cultura colonial, al aparecer Europa como una fuente inagotable de riqueza.

lunes, 5 de septiembre de 2016

Teología del neoliberalismo

TEODORO NELSON 


El neoliberalismo es la expresión descarnada de los intereses del capital en su fase imperialista más desarrollada. Es, al tiempo, la ideología del imperialismo estadounidense como fuerza hegemónica. Esta surge en un momento de crisis del capitalismo donde era necesario aumentar la cuota de plusvalía, tanto aumentando la tasa de explotación (desde 1973 en EEUU vemos un estancamiento del salario real al tiempo que colapsa el sistema Breton Woods y se produce un proceso de desregulación a escala mundial en cuanto a la balanza de pagos [1]) como saqueando el tercer mundo (aplicación de los Programas de Ajuste Estructural o intervención en las dictaduras de América Latina).

Uno de sus dogmas más importantes es que ya no existe el “trabajo” ni los “trabajadores” [2], que eran elementos del “pasado”. Esta doctrina, a pesar de lo absurdo, ha sido aceptada por todo el pensamiento europeo, e incluso por amplios sectores de la “izquierda”. El término “proletario” es aún más condenado, convirtiéndose a menudo en sinónimo de “pobre”.

Así pues, el proletariado sólo existió durante un breve período de tiempo entre el siglo XIX y mediados del XX. Hoy en día no existen los trabajadores como tal; sino meramente diferentes escalas salariales. No existen ya las clases sociales, y las únicas diferencias son identitarias: raza, etnia, religión, cultura... Aparece así el racismo cultural.