domingo, 1 de abril de 2018

Once tesis marxistas sobre el fascismo

TEODORO NELSON 


1. El fascismo es una de las fases que puede adoptar el capitalismo llegado a un determinado punto. El Estado fascista en su forma desarrollada presupone la hegemonía del capital bancario y financiero sobre el resto de la economía. Así, el fascismo es una de las formas que adopta el capitalismo imperialista, es decir, el capitalismo monopolista de Estado (1).

2. El fascismo surge cuando el capital financiero necesita recapitalizaciones a gran escala y por tanto, las rentas del Estado. Aparece así el corporativismo fascista, semejante al corporativismo democrático burgués, pero más agresivo y rápido.

3. Por lo tanto, el fascismo surge de las crisis económicas del capitalismo y de la necesidad de extender los imperios ultra nacionales y de “rescatar” a las empresas (2).

4. El fascismo es el capitalismo que ha reconocido al comunismo en particular y al socialismo en general como herramienta ideológica de su enemigo de clase, los trabajadores (3).

martes, 7 de noviembre de 2017

La Revolución Rusa: hace 100 años.

TEODORO NELSON 

Hace 100 años, una marea humana teñida de rojo llevó a cabo una tarea que hasta ese momento jamás se había llevado a cabo. Durante más de 5.000 años de historia el campesino estuvo subyugado por el señor y el asalariado por el propietario. Sin embargo, hace un siglo, en el país más dependiente y atrasado de Europa, donde las condiciones eran más duras y el antiguo régimen más poderoso, un grupo de obreros fabriles (la Guardia Roja) tomaron la capital de su imperio, arrebatándosela al “Rockefeller Ruso” (1), a los burócratas, nobles y capitalistas.

Hace 100 años, un grupo de “milrublistas” (2), con los zapatos ajados y tras varios días sin dormir, hicieron algo que nunca antes la humanidad había visto: destruir de forma efectiva el poder de la oligarquía y de su Estado e iniciar la creación de una sociedad donde, por primera vez, no hubiera opresores ni oprimidos. 

lunes, 23 de octubre de 2017

La evolución del imperialismo estadounidense: cuatro tesis y cuatro conclusiones

TEODORO NELSON 

Los proletarios revolucionarios norteamericanos están llamados a desempeñar precisamente ahora un papel de singular importancia como enemigos inconciliables del imperialismo norteamericano, el más lozano, el más fuete, el último que se ha incorporado a la matanza mundial de los pueblos organizada por el reparto de los beneficios entre los capitalistas”.  –Lenin, Carta a los obreros norteamericanos.

La historia de los Estados Unidos comienza con el primer proceso revolucionario burgués a gran escala de la historia de la humanidad. Sobre la gran tierra libre de las 13 colonias se asentaría una de las democracias capitalistas más desarrollada, culta y civilizada, como demuestra la rigurosa aparición de los derechos civiles burgueses. Según el propio Lenin “la historia […] de la Norteamérica civilizada, comienza por una de las grandes guerras verdaderamente liberadoras y revolucionarias […] fue una guerra del pueblo norteamericano contra los bandidos ingleses, que oprimían a Norteamérica”. 

Esta revolución emancipadora daría pie a una larga epopeya sobre la cual se construiría un enorme país. En sí mismo, el proceso revolucionario capitalista culminaría con el fin de la guerra civil estadounidense (1865), aboliendo la esclavitud y asentando las bases del modelo de producción asalariado. 

Así, en la primera década del siglo XX, los Estados Unidos serían lo suficientemente jóvenes y fuertes como para ponerse en pocos años a la cabeza entre las principales potencias imperialistas del mundo. Tras la primera guerra inter-imperialista (primera guerra mundial o gran guerra) Gran Bretaña tenía el imperio más vasto y enorme que el mundo había conocido. Sin embargo, fue desbancada por el hijo pródigo. Tras la inmediata crisis de posguerra, los ingleses se recuperaron gracias a los préstamos e importaciones norteamericanas. El gobierno yankee rápidamente impuso un sistema arancelario que creaba en esos países la necesidad de pedir préstamos  para cubrir su déficit. 

miércoles, 11 de octubre de 2017

Hermafrodita

El océano se marcha tras tus pasos,
Se marchan la primavera oxidada
Y los hombres desnudos,
Las máquinas infectadas de sangre
Y el sexo de las mujeres.

Se marchan los caníbales solitarios
Y las madres hambrientas,
El silencioso danzar de los esfínteres
Bajo las bóvedas de hierro.

Se disuelven tus huellas
En el agua plomiza,
En la electrónica de unos labios
Que se apagan.

Se marcha el sol
Y el loto se abre,
De su silencio surge
La sangre femenina de la luna
Y el frío tenebroso
Del acero.

lunes, 18 de septiembre de 2017

Bipartidismo y capitalismo

TEODORO NELSON 

En un inicio, los jóvenes Estados burgueses y sus instituciones se convirtieron en verdaderos campos de batalla, donde las distintas fracciones de la burguesía (industrial, financiera, comercial…) pugnaban por la supremacía.

Sin embargo, poco a poco la burguesía nacional fue cristalizándose en cada país. La centralización y el monopolio inherente al desarrollo del capitalismo permitieron que surgieran así las clases dominantes en el seno de cada nación. Las luchas entre las burguesías revestirían un papel internacional cada vez mayor.

De tal modo que el Estado pasa a su función originaria, la de ser un sistema de represión de clase, un conjunto de superestructuras que administran los negocios de una minoría. Y, en su justa correspondencia, los partidos políticos de la burguesía, ya sea esta industrial o financiera, sirven a los intereses de dicha minoría.

Fruto de sus características históricas, “la burguesía se ve obligada a mentir hipócritamente y a llamar ‘poder de todo el pueblo’, democracia en general o democracia pura a la república democrática (burguesa) que es, de hecho, la dictadura de la burguesía, la dictadura de los explotadores sobre las masas trabajadoras”. (Lenin, “Democracia” y Dictadura). A lo largo de su historia, la burguesía tuvo que romper con el control sobre la producción para poder extenderse sobre el mercado, rompiendo así las dictaduras de los antiguos Estados feudales para lanzarse a su compra. Incluso acabaron con la esclavitud que ellos mismos regentaban para acceder a la nueva mano de obra proletaria.