lunes, 9 de septiembre de 2013

La educación: criminalizar a las víctimas

TEODORO NELSON 


El tema es el siguiente: el trabajador tiene la culpa de la crisis, por vivir por encima de sus posibilidades. El padre del trabajador tiene la culpa de la sanidad, porque los jubilados consumen mucho medicamento gratis gracias al estado. Y por supuesto, el hijo del trabajador tiene la culpa de la educación, porque hay mucho vago aprovechándose de las becas.

Para que luego digan que no hay lucha de clases. El PP, financiado por esa minoría empresarial y banquera, les echa la culpa precisamente a las víctimas de la crisis, en vez de a los verdaderos criminales, los accionistas de las empresas del Ibex que nos han llevado a ella.


Y recortando, recortando, para que los pobres banqueros puedan seguir registrando beneficios a pesar de tener las cuentas llenas de activos tóxicos y unos pufos enormes, se han topado con la educación.
Y aquí es cuando arremeten contra los estudiantes. En primer lugar, arguyen que el porcentaje de fracaso escolar es uno de los más altos; o sea que tonterías como pagar las becas y los sueldos de los profesores no funcionan, puesto que los alumnos no se esfuerzan y los profesores apenas trabajan. Tiene cojones que digan eso, pues es el Ministerio de Educación el máximo responsable político y social de la educación. La educación ha sido mala hasta la fecha; pues entonces se deduce que tanto el PP como el PSOE son unos inútiles, pues no han sabido crear una educación eficiente.

Después enlazan el nivel de fracaso escolar con la necesidad de búsqueda de la excelencia, que se obtiene, por alguna razón, poniéndoles las cosas más difíciles a los alumnos, recortando en becas. Pues la gente que, como yo, no tiene beca pero aun así podemos (no sin el esfuerzo nuestro y de nuestros padres, eso sí) hacer la carrera sin beca, no tenemos que esforzarnos tanto. Total, ya que los pobres quieren ser algo más, que se jodan.

Es que la exigencia está bien, siempre y cuando se cumplan dos premisas evidentes: una, que se exija a todos por igual. Y dos, tener un sistema de enseñanza público que cuente con los suficientes medios para crear una masa social letrada y preparada. En los debates cada vez más derechizados, se nombran países como Finlandia o Francia, donde te expulsan directamente si no cumples los requisitos requeridos. Pero eso es porque en Francia las matrículas cuestan alrededor de 180 euros, y no 1.000 o hasta más de 2.000 como aquí. De hecho, en Finlandia las carreras son gratuitas, no existe el modelo concertado y se le dedica un 6,8% del PIB a la educación es cierto, como dicen algunos derechistas, que España no tiene el PIB de Finlandia, pero del 6,8 al 4,7% de España hay un gran trecho. Además, parece que para rescatar los intereses bancarios sí hay dinero.

Por poner un ejemplo práctico: en Finlandia hay un máximo de 24 alumnos por clase, y tan sólo en algunos hay más de 25. Además, hay un trato muy personal e individualizado, debido al mayor número de profesores. Así se entiende bastante bien el nivel de los alumnos “del norte”. Yo, por ejemplo, llegué a tener 48 alumnos en una clase de bachillerato pensada para 25, y con un profesor al borde del aneurisma. En la situación actual, con más colegios cerrados, la situación es aún peor. ¿Cómo va a compararse, dadas las diferencias de las condiciones, la preparación de unos niños con la de los otros? Ponerle la situación más difícil al alumno no consigue mejores resultados, sino más abandono. Y para exigir hay que dar.

Llana y sencillamente, ahora la universidad es más cara. Con el Plan Bolonia, para igualar la licenciatura se debe tener un grado y un máster. Pero el máster cuesta bastante caro, y es un año más (así la gente tarda más en entrar al paro y falseamos las cifras). Esto significa que hay mucha gente (quizá yo entre ellas) que sólo por motivos económicos no va a tener las mismas oportunidades que uno que sí puede pagárselo. A fin de cuentas, un trabajador no puede tener las mismas oportunidades que un niñito rico.

Pero la cosa llega más lejos. Con la Estrategia 2015, puesta por el PSOE para evaluar la competitividad de las universidades, ésta se le encarga a una fundación, en cuyo patronato se encuentra, por ejemplo, la hija de Botín, representantes de Mercadona, de Goldman Sachs, etc. Lo que significa que cuando llegue “Bolonia parte 2”, es decir, Europa 2015, la organización y administración de las universidades quedará completamente a cargo de las grandes multinacionales; la democracia interuniversitaria se acabará; y en cuanto a los modelos de becarios, si ya ahora estaban explotados, no quiero ni imaginarme lo que vendrá.

Un ejemplo práctico es la asignatura Educación financiera, donde se enseña a los niños que deben pagar impuestos, deben tener hipoteca y contratar un seguro privado; en fin, las bondades del neoliberalismo. Por si no hubiera bastante recochineo, la educación sale del 28,5% del impuesto del IRPF de los trabajadores, pero no del exiguo 3,5% que pagan de impuestos las grandes empresas. Ni tan siquiera contribuyen a la educación, que luego se pone a los pies de sus intereses. Está claro de qué parte está el PP. Según el informe Pisa, España es el país que menos dedica a la universidad pública y el que más a la privada.

Luego están, por supuesto, las medidas totalmente franquistas, tan propias del PP –Rafael Hernando, portavoz adjunto del PP, decía que la República causó un millón de muertos; en fin, no se puede decir más con menos–. Se encuentran entre estas medidas impartir catequesis, con su habitual homofobia y proselitismo. Están también las reválidas de la época de Franco, que vienen desde Madrid, con la ideología del gobierno, y para suspender a más y ahorrarse un dinerito. Luego viene el sistema de ránquines donde las escuelas que no tengan medios como las privadas y concertadas tendrán que amoldarse a su forma y orden para sobrevivir. O el hecho de que se están cargando las humanidades, mayor foco de la lucha estudiantil. Y al cuerno la libre enseñanza.

La cosa está bastante clara: tanto PP como PSOE, ambos financiados legal e ilegalmente por una minoría de empresarios, ponen la educación al servicio de esos mismos empresarios, a costa, en este caso, de los 100.000 universitarios que dejarán sus estudios (todos ellos por no poder pagar, pues si pudieran pagar, sacaran la nota que sacaran, seguirían en la universidad). Entre 500 y 2.000 euros por alumno, según el Sindicato de Estudiantes. Y mientras tanto, se condonan 36.000.000 millones a los banqueros. En España, quien paga, manda.

El Sindicato de Estudiantes ha llamado a tres días de Huelga a partir del 21 de Octubre. Animo al personal docente, administrativo y al cuerpo estudiantil a apoyar y secundar la huelga, y a todo trabajador que desee que sus hijos tengan un futuro, a apoyar e ir a las manifestaciones convocadas.