jueves, 21 de noviembre de 2013

Ley de Seguridad Ciudadana: represión dictatorial

TEODORO NELSON 


La reciente propuesta de ley prohíbe desde hacer botellón hasta llevar determinadas ropas a las manifestaciones, o filmar a la policía, o no identificarse (lo que da a la policía libertad para atentar contra cualquiera con la excusa de que “no se identificó”), llevar la cara tapada, etc.

La ley en este caso es una forma sutil de violencia estatal. El objetivo no es sólo la represión con el uso directo de la ley: es un intento disuasorio del movimiento de los trabajadores, cuya única violencia (por ahora) radica en defender sus intereses. Es decir, se está atentando contra los derechos de los trabajadores, que es lo contrario de democracia, siendo éstos el 80% de la población española (y canaria, y catalana, y vasca…).

Lo gracioso es que, debido a la torpeza de actuación del facherío casposo, esto sólo genera más indignación y, muy posiblemente, aliente a más lucha y movimiento. Propugnar estas medidas después de una huelga de basuras, una huelga estudiantil que ha sido la mayor de la democracia y un vídeo donde los mossos asesinaban a un pequeño empresario, no ha sido muy brillante (algo nada sorprendente por otro lado).

En definitiva, existen dos represiones: directa, a través del uso coercitivo de la fuerza (esto es, darle palizas a los estudiantes que se manifiestan y sacarles los ojos con pelotas de goma) y una indirecta (criminalizando los escraches en los medios, o a través del uso de la ley, como en este caso).

Lo que quiero plantearles es que están yendo en contra de la democracia, cayendo tan bajo como para apelar a la “mayoría silenciosa”. Es decir, si no sirven al pueblo, ¿a quién representan? ¿En beneficio de quién legislan y ejecutan? Pues no sólo a favor de ellos, sino a favor de los grandes empresarios y oligarcas. Y eso, compañeros, se llama dictadura.