sábado, 15 de febrero de 2014

Análisis económico sobre la crisis: beneficios de la oligarquía bancaria y medidas hacia la solución

TEODORO NELSON 


No es la luz al final del túnel, es un tren en dirección contraria. Recuerdo oír este pequeño chiste sobre la economía española; la verdad, es bastante descriptivo. La situación cada vez es más crítica; sólo da visos de empeorar. Repaso aquí algunos elementos de la economía española y como no estamos saliendo de la crisis.

Mercado interno: La renta bruta de los hogares continúa ha caído un 6,7% desde su máximo a mediados del 2009; acumulando 8 trimestres consecutivos de caídas (ver gráfico A). El número de nacimientos es el más bajo en 8 años, con 4 años consecutivos de caídas desde el 2008. Tanto las exportaciones como el consumo (equivalentes a la venta de las empresas) han caído en el cuarto trimestre y cierran el 2013 en sus mínimos anuales.
Gráfico A
La destrucción de empleo: a lo largo del 2013 el paro se ha reducido en 147.385 personas, pero esto responde a un descenso de la población activa (así como al aumento de los contratos temporales); en realidad, la variación interanual de la población activa corresponde a un descenso cercano a las 370.000 personas. La afiliación media de la seguridad social interanual de 2012 al 2013 se redujo 553.691. Se está destruyendo empleo a gran velocidad.

Gasto público y beneficios de la banca: el déficit público ha aumentado un 10%; los ingresos han caído un 0,5%. La cantidad de gasto a entidades financieras habla por sí misma (gráfico B). Haciendo un ejercicio sumatorio, los trabajadores le hemos entregado a los que crearon la crisis:
  • Ayudas a la capitalización (unos 60.000 millones de euros)
  • Avales (110.000 millones)
  • Banco Central Europeo (360.000)
  • Avales implícitos del Estado al asegurar 100.000 euros por cada titular de depósitos bancarios (792.000 millones)
Total: 1,4 billones de euros
Gráfico B
A todo esto tenemos que añadirle la emisión en masa de deuda pública, que está siendo comprada por la banca española, la cual al mismo tiempo es la mayor receptora de capital y la mayor acreedora en España: los bancos españoles han disparado un 81% la compra de bonos nacionales desde noviembre de 2011; el otro gran porcentaje corresponde a entidades extranjeras (ver gráfico C). El pago de intereses de la deuda ha subido un 10%. Pero al comprar deuda de una entidad débil como es ahora mismo el estado Español, toda esta inmensa masa de deuda es en realidad un inmenso fondo buitre al servicio de esa banca a la que hemos rescatado. Lo mismo podría decirse de los préstamos entre el Norte de Europa y el Sur. La banca española se hace dueña del Estado al controlar la economía con el beneplácito del gobierno.
Gráfico C
No debemos olvidar la directiva europea que supone que el BCE le deje un tipo de crédito inferior al 1% a los bancos privados y estos lo remitan al 6 o 7% de interés. Simplemente con esta operación tan sencilla, miles de millones de euros se trasladan del dinero de todos al de la banca privada (entre enero y junio de 2013, la banca obtuvo un beneficio de 5.310 millones de euros, un 67,3 % más que el año anterior).

Y todo ello porque esta minoría controla todo el proceso económico, a pesar de que la economía es y debe ser algo consustancial a cada sociedad, a la masa, pues esta es la principal partícipe al actuar como consumidor-productor en el proceso. No sólo eso: a través de la plusvalía, junto con el pago de las hipotecas y los ahorros (que constituye el beneficio de la banca, la cual invierte en capital industrial), son uno de los principales aportadores del capital para la revolución de los medios productivos. La sociedad es, además, la que provee de ideas, pues la mayoría de profesionales del sector pertenece a la clase trabajadora, que es la mayoría de la sociedad.

Si subimos, ya sea el 0,6% que predice el FMI o el consensuado 1%, cosa bastante poco probable, por otra parte, será por motivos que a medio plazo provocarán una recesión más acusada.

Es decir, la bajada de salarios provoca que los precios sean más baratos, “competitivos”, pero es a costa de destruir el mercado interno (sumiendo de paso a los trabajadores en una profunda miseria), el cual es condición sine qua non para una economía medianamente decente.

Además, aquellos sectores que crecen lo hacen porque la gran economía hacia la que estaba orientada España se ha destruido, dejando así huecos en el mercado, ocupados por sectores minoritarios, como la exportación, que ahora crecen. No es entonces una buena señal.

Vemos una España con una economía alejada de las necesidades sociales, que sirve a otros intereses y que no se preocupa por salir de la crisis o proteger a las masas, sino por especular aprovechando la situación, saqueando todo lo posible el país antes de que se hunda.

Posibles medidas: Entonces, ¿qué hacer? Las tímidas reformas que propone la socialdemocracia ante tal espectáculo parecieran absurdas. Si sólo se reforma la tributación, las empresas remiten dicho gravamen al consumidor en subida de precios o bajada de salarios.

Lo que se debe hacer la sociedad es tomar el control de la economía. A grandes rasgos, nacionalizar la banca y expropiar las millonarias cuentas de la oligarquía tomada con la sangre de los trabajadores.

Con esta enorme entrada de capitales surgidos de la nacionalización de la economía (las propias eléctricas tienen casi el doble de margen de beneficios que el resto de las eléctricas europeas), así como la expropiación de cuentas bancarias, se podría no sólo subir los salarios para crear mercado interno, sino reorientar la economía hacia el autoabastecimiento y la obtención de beneficios a través de un proceso intensivo de industrialización. Confiscación de tierras y entrega en parcelas a los campesinos, creación de una potente banca pública que entregue casas improductivas a la gente, créditos razonables no especulativos…

De igual modo, se debe crear una economía muy potente de bienes de consumo, lo que unido a un fuerte mercado interno y a la sustitución de las grandes empresas y oligopolios por sociedades anónimas laborales (u otro tipo de empresas públicas) provocarían un aumento del ciclo oferta-demanda, impulsando al país en una economía verdaderamente sobresaliente, útil para el pueblo español.

Para llevar todo ello a cabo se necesitan dos cosas: ciencia revolucionaria y revolución científica.

FUENTE DE LOS GRÁFICOS:  

Gráfico A: http://www.perpe.es/2014/01/22/es0614/  

Gráfico B: http://www.perpe.es/2013/09/11/oc13913/

Gráfico C: http://attacalacant.blogspot.com.es/2012/04/conceptos-basicos-sobre-la-deuda.html