viernes, 7 de febrero de 2014

Gamonal: cambio en los movimientos sociales

TEODORO NELSON 


El barrio de Gamonal se ha levantado en contra de su cacique, y el gobierno se ha replegado tras unos duros intentos de represión directa. Incluso con un estado de sitio ilegal y la imposición de un toque de queda, las fuerzas político-policiales han dado un paso atrás en sus actuaciones. Si tenemos en cuenta la virulencia de la represión, esto sólo puede entenderse por el hecho de que el pueblo del Gamonal en masa, salió a defender sus derechos.

Los 44 detenidos, todos del barrio salvo dos, eran jóvenes hartos de las injusticias, lo que explica por qué los vecinos piden que se retiren todos los cargos en su contra.

Por supuesto, el cuerpo oficial de lacayos se ha dedicado a diseminar su prensa amarillista cargada de odio. “Gamonal es un soviet” (¡cómo si no supieran organizarse por sí mismos los obreros!), “los de Gamonal son etarras”, etc. La verdad es que cada vez son más torpes, consecuencia lógica de la radicalización de posturas y del miedo ante la movilización de la gente.

Una vez más, el fantasma del comunismo, o de cualquier movimiento de izquierdas, se muestra como el reflejo de una oligarquía que lo usa para legitimar la represión y dividir a los obreros entre sí.

Así, la marcha de los vecinos de Gamonal se reduce, se define, a la violencia de las manifestaciones, no al movimiento de la gente. Parece que cuando el esclavo le levanta la mano al amo, el amo es la víctima y el esclavo un criminal. No hay nada por encima de “mantener el orden”; ni siquiera los derechos de los ciudadanos. Yo, como ciudadano, prefiero ver arder un contenedor a que se saque a la gente legalmente de sus casas, o a que legalmente se les deje tuertos de un balazo de goma.

¿Pero cómo es posible que no se conjuguen el orden, el gobierno, con las masas, en una supuesta democracia? Porque el Estado se sitúa por encima de ellas, se divorcia de ellas cada vez más, como diría Engels, y entra en contradicción con ellas. Es decir, el “no nos representan” quiere decir eso exactamente: que representan a otros intereses, los del clan bancario, los de una plutocracia que convierte al Estado en una dictadura con formas democráticas. Simplemente, el área de efecto no se limita al PP o al PSOE, como piensan los reformistas, sino que controlan todo el Estado en sí, incluyendo al ejército, a las cárceles, la policía, las leyes…

Así la violencia del estado, legalmente permite el saqueo sistemático de los ciudadanos. Un asunto muy orwelliano: la violencia es el orden, la represión es la democracia.

Es decir, que al ser una dictadura que por las intrínsecas relaciones sociales y de producción debe adquirir formas democráticas, no le queda otra que invertir las realidades sociales a través de una política goebbeliana, para convertir su dictadura en una democracia a los ojos de aquellos a los que explotan.

Lo que supone Gamonal es un cambio en los movimientos sociales en España. El pacifismo imperante hasta ahora va desapareciendo, revelándose como inútil ante unos cada vez más claros dictadores.

Gamonal es el resultado de la inutilidad de las formas de la “democracia” capitalista. Cada vez más la gente ejerce la fuerza popular de manera más amplia y contundente, lo que no hace sino legitimar la contraparte del gobierno, aumentando cada vez más el ciclo acción-represión.

Nos ha tocado vivir “tiempos interesantes”, como se dice. La gran ballena del capitalismo está malherida, pero es justo ahora cuando más feroces son sus ataques.