jueves, 1 de octubre de 2015

ANUBIS

Cuando llege el momento y todo sea dicho,
cuando sólo quede lo vulgar y el jeroglífico
-antes agitprop- 
se desmantele en partes rectangulares
en los sótanos ingleses,
obtendremos a nuestro dios medio ciego
por la tinta y el tiempo.

Nos verá y dirá: por ustedes he trabajado,
por ustedes mi cabeza de chacal hambriento.

Estará ahí por nuestros versos
que le rompieron los pómulos al mundo.

Entonces,
le morderemos las pantorrillas y saldremos corriendo,
riéndonos y arrancando la alegría al viento que golpea
nuestras caras ensangrentadas.

Es la única manera que conocemos
de luchar contra la eternidad.