lunes, 14 de diciembre de 2015

Café

Entre los aceites negros de tu cuerpo se abren raíces
como ensoñaciones profundas de mares amargos,
como miradas fijas en el calor oscuro y paciente.

Te levantas como si las mañanas levantaran el mundo,
como si resonaran los corazones al despertarse
con fantasías conscientes de pan blanco
y mantequilla.

Renaces entre golpes de cocina
con el pecho lleno de realidades espesas,
ante la armadura de corbatas y pantalones
se abren los ojos de batalla.

Sales de casa mirando al frente
donde te espera el día.